Reseña de Composiciones bajo Tierra: Abstracción prehispánica en el Arte Reciente, Gerardo Pulido

Bubachi

Por María Eugenia Ruiz Jara 

 

En edición bilingüe español/inglés, con prólogo de Paula Dittborn y una serie de ilustraciones que traducen y sintetizan las ideas de cada capítulo, Composiciones bajo Tierra corresponde a tres ensayos independientes escritos entre el año 2014 y el presente, estructurados en tres capítulos, en donde se reflexiona sobre la relación formal entre ciertos ejemplos de arte precolombino y determinados artistas y obras de arte moderno y contemporáneo.

Utilizando como referentes teóricos a autores como George Kubler, Wilhelm Worringer, César Paternosto y Serge Gruzinski y teniendo como objeto de estudio las obras de Josef Albers, Mauricio Rugendas, Lygia Pape, el Movimiento Antropofágico, el Land Art,  ejemplos de la ciencia ficción estadounidense, el tejido andino, la arquitectura mesoamericana, el registro fotográfico del Hain Selk´nam y  las líneas de Nazca, los tres ensayos establecen tres tipos de relación, que varían en perspectiva y profundidad, entre lo precolombino y lo moderno-contemporáneo.

Para hacer dialogar ambos campos, los tres ensayos se basan en el modelo del Péndulo de Newton el cual, como una mirada poscolonial respecto de los campos de lo “americano” y lo occidental, fundamenta la migración de formas desde un territorio al otro. En este sentido, Pulido utiliza este artefacto para visualizar el movimiento reciproco de influencias formales entre el espacio de lo latinoamericano (que incluye lo indígena y lo contemporáneo) y lo occidental entendido como lo europeo-estadounidense, pudiendo además ser entendida esta migración de formas entre tales territorios y tiempos, por el fenómeno del Arquetipo[1].

Por esta vía, los tres textos ejemplifican el proceso por el cual artistas occidentales (modernos y contemporáneos), relevantes para la producción latinoamericana y norteamericana, han sido previamente influenciados por las formas del mundo indígena precolombino que, despojadas de significados originales, plantean desde su composición problemáticas que el autor centra en lo geométrico y abstracto.

De esta manera, en el primer capítulo-ensayo, Pulido aborda la relación entre el campo arquitectónico y artístico chileno de los años 50´- 60´, Josef Albers como impulsor del arte moderno estadounidense y representante de la educación Bauhaus y la influencia sobre su obra del arte precolombino. Con un texto de entonación biográfica, este capítulo se centra en la importancia de la figura artística y docente de Albers para el campo chileno (específicamente la Escuela de Arte y la facultad de Arquitectura, UC), utilizando el modelo del Péndulo de Newton para señalar que tal influencia tiene su primer movimiento o reciprocidad en el interés de Albers por las culturas precolombinas mesoamericanas y andinas, siendo la estructura del textil andino y la arquitectura mesoamericana inspiración para su concepción de lo abstracto y el color que luego habrá de arraigar en Chile.

A su vez en el segundo capítulo- ensayo, Pulido continúa evidenciando la influencia reciproca entre fuentes precolombinas, el arte occidental y el territorio latinoamericano como un espacio de encuentro entre ambos ámbitos, relacionando esta vez la obra “Divisor” de la brasileña Lygia Pape y el traje del Tanú selk´nam, registrado fotográficamente por Martin Gusinde en la fiesta del Hain. En la puesta en relación más personal e indirecta de las desarrolladas por el autor, Pulido propone el encuentro formal entre ciertos problemas que la abstracción de ambas imágenes presentan, contextualizándolo además en el discurso poscolonial del movimiento antropofágico brasileño, por el cual Latinoamérica reconoce no sólo su origen indígena, sino su capacidad de devorar y resignificar al Otro occidental, en un movimiento pendular.

Finalmente, el tercer capítulo-ensayo, quizás el mejor documentado, reflexiona sobre las asociaciones formales entre las líneas de Nasca y el Land Art estadounidense, dando cuenta de la influencia directa de las primeras en el trabajo de artistas como Robert Morris y Richard Long, quienes habrían retomado y resignificado su carácter geométrico e intervención del paisaje, reiterando la idea de arquetipos que viajan de un territorio a otro y de un tiempo a otro. Profundizando esta migración formal, Pulido aborda además en relación al Land Art que todo discurso futurista (de ciencia ficción) se alimenta de un discurso primitivista y por ende todo futuro nace de una idea determinada de pasado, siendo el movimiento del Péndulo en este caso no sólo el movimiento formal ente territorios, sino también entre tiempos.

Así, en tres capítulos que parecen corresponder a tres momentos de intereses diversos por parte de Pulido frente al arte prehispánico, Composiciones bajo Tierra abre como conjunto el espacio de lo precolombino desde el interés personal de su autor en tanto artista visual, despojado del hermetismo propio de especialistas o desde la perspectiva más tradicional que la academia ha dado a este campo, para ofrecer en cambio en un lenguaje sencillo y con una mirada curiosa (que sin pretensiones es rigurosa), una serie de relaciones que permiten poner atención tanto sobre aspectos de lo precolombino como de lo moderno-contemporáneo, despojando al primero del claustro común de documento histórico-arqueológico, para verlo en cambio como un campo productor de formas móviles cuya influencia o estela llega y se rearma hasta el día de hoy.

En este sentido, los ensayos de Pulido son una puerta hacia el propio mundo del artista, la forma en que mira lo precolombino y lo contemporáneo de lo que es parte y desde donde reconoce los ecos de este mundo formal temprano, dando cuenta de una visión particular de la historia del arte cuyos tránsitos y vaivenes invita a seguir.

 

[1] Si bien Pulido no se refiere a este concepto directamente, el fenómeno que apunta en sus tres textos puede ser asociado y explicado por el Arquetipo, siendo George Kubler a quien el autor cita, uno de los investigadores de arte precolombino que se habría caracterizado por teorizarlo y estudiarlo.

Para Kubler, el Arquetipo es una figura o composición que, migrando entre múltiples épocas, culturas y espacios y adquiriendo nuevos significados en cada una de ellos, ha perdido su significado original, por su uso histórico y paso del tiempo. Así mismo, el Arquetipo puede corresponder a una figura que múltiples culturas sin contacto entre ellas desarrollan en común, siendo también variado el significado que adquiere en cada una de ellas.

 

María Eugenia Ruiz Jara es Licenciada en Teoría e Historia del Arte, Magister en Estudios Latinoamericanos y especialista en Arte Precolombino.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Security Code: