Reseña crítica exposición “Marea: Arte y Espacio Maritimo”, CENTEX, Valparaíso

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Por Isabeau Tobar e Ignacio Letelier

Isabeau Tobar e Ignacio Letelier, estudiantes de la Licenciatura en Lengua de la Universidad Alberto Hurtado, nos deslumbran hoy con una inspirada crónica sobre la exposición “Marea: arte y espacio marítimo”, que se está presentando hasta el 28 de julio en el CENTEX, de Valparaíso.  La visita se realizó en el marco de la cátedra Teoría Literaria III, a cargo de la profesora María Teresa Johansson, quien se atrevió a hacer una evaluación con sentido y vínculo con el presente, dando espacio para que surgiera este sensible e inteligente texto sobre esta muestra que aborda la problemática del mar y “levanta una ecocrítica desde las artes visuales, provocando en el visitante conmoción y reflexión (…) desde las diferentes aristas: sociales, políticas, demográficas, geográficas, económicas, ecológicas y sociológicas”. 

Nuestro país es una larga y delgada franja de tierra que el gigante de las siete leguas no podría saltar sin caer al mar [1]. De ahí que este  territorio esté indisolublemente unido a sus aguas. La parte que nos corresponde del Océano Pacífico no solamente nos ofrece una belleza inconmensurable en su aparente quietud y color azul profundo, sino que también ha servido involuntariamente para ser sometido por el ser humano para sus fines personales. El capitalismo y la globalización colocan al hombre capitalista como el centro del orbe, para quien no solamente las personas están a su servicio, sino también la naturaleza. Así, los recursos cuya pervivencia nos parecía inagotable son puestos día a día en riesgo para satisfacer el lucro y el consumo de una sociedad materialista a la que ya no le basta con cubrir sus necesidades básicas.  El mar, que supone agua, alimento, belleza y hábitat, es uno entre los macro recursos esenciales para la vida, sometidos inescrupulosamente por la intervención humana.

La exposición “Marea: Arte, y Espacio Marítimo” (CENTEX, Valparaíso, 26 de abril al 28 de julio, 2019) se propuso exhibir una serie de obras visuales cuyos artistas pretenden mostrar diferentes aristas de la relación del mar con el ser humano. La exhibición comienza con un homenaje a Valparaíso del pintor Gonzalo Ilabaca, titulado “¿Dónde está el mar?”, en el que se pregunta dónde están las estructuras y artefactos que contribuyeron a darle identidad a la ciudad, y especialmente las personas que fueron gloria y tragedia de este “puerto herido”. La identidad puede ser constituida desde espacios de nostalgia y tristeza, como en el relato de Ilabaca o en la composición musical “Valparaíso”, de Osvaldo Gitano Rodríguez, en los que esta funciona, como indica José García, como “una relación afectiva, un acto amoroso, por el que no sólo nos sentimos identificados con una ciudad, un barrio, o una calle, sino que, al mismo tiempo, esa ciudad o ese barrio nos confieren identidad (2001: 304). Al leer el poema de Ilabaca surgen las preguntas ¿Qué lugar ocupa el mar en nuestra identidad chilena?, ¿qué es lo que hemos hecho los chilenos con nuestro mar y borde costero? El  artista parece responder con su texto  “todos, todos están bajo el cemento, en el fondo marino, en las marismas del recuerdo y el fuego, detrás del alambre de púa”.

Necia

Figura 1, “Necia”, de Juana Guerrero

La exhibición del CENTEX es un espacio de reflexión y de memoria que saca al visitante de su inconsciente antropocentrismo, para revalorizar el territorio marino como fuente de subsistencia, al mismo tiempo que evidencia los usos salvajes que se le ha dado para profundizar las diferencias y el poder. La primera obra con que se encuentra el visitante – “Necia”, de Juana Guerrero – representa la imagen de la resistencia a la brutalidad del poder, la irrenunciable decisión de los familiares de detenidos desaparecidos por conocer el destino de sus seres queridos. En el video,  una mujer  batalla con la marea para excavar en la arena y encontrar al menos un rastro del familiar que luego de ser torturado fuera arrojado al mar (Figura 1). ¿Cómo pudo llegar una dictadura tan macabra a silenciar y a asesinar a nuestros propios hermanos? ¿Quién sostenía a esa dictadura y cuáles eran sus propósitos? ¿El poder por el poder? o ¿el poder por el tener? Y el mar, receptáculo de tantas víctimas, en franca rebelión arrojaba los cadáveres para denunciar su propia vejación.

Encarnación

Figura 2, “Dispositivas de encarnación”, Colectivo 22 bits

La muestra del CENTEX orienta nuestra conciencia hacia el hecho de que el mar ha sido fuente de trabajo para cientos de mujeres como las encarnadoras del espinel de los pescadores artesanales. Sus manos femeninas, quizás con un canto melodioso que se fundía con el viento marino, como el sonido musical de las botellas que se chocan entre sí en la obra del Colectivo 22-bits y la encarnadora Rosa Oyarce (Figura 2) nos lo recuerda. ¿Qué ha sido de esas familias cuya actividad ha sido mermada por la Ley de Pesca que entregó el mar a los conglomerados capitalistas para su exterminio?

Tally Jr. y Battista señalan que la actividad humana ha devenido en una fuerza ecológicamente demoledora para el planeta y apoyan al Premio Nobel de Química Paul Crutzen, quien sostiene que el mundo vive una nueva era geológica, el antropoceno, que comenzó con el crecimiento descontrolado de la industrialización y la tecnología. Las fuerzas extractivas realizadas por el hombre rivalizan con la Naturaleza y están empujando a la Tierra a una situación de incertidumbre, ¿su fin? (2016: 5). Coincide con ellos Becerra, quien plantea que el capitalismo está provocando un ecocidio universal y en paralelo un incremento de la pobreza que se traslada a los espacios urbanos que concentran la producción y el consumo.  El consumo desbocado ha desmaterializado la realidad social, olvidando la funcionalidad de las cosas para transformarlas en deseo (2016: 265-266). La profundidad del ser ha trocado en la superficialidad del tener. La irracionalidad del consumo deriva en una acumulación de residuos  olvidados en  las ciudades,  en los espacios marinos del borde costero o en las fosas de las profundidades, asfixiando y envenenando a la fauna. La ciudad utópica con la que soñó Erasmo ha devenido en una ciudad distópica que anuncia un inminente fin de mundo, no ya producido por fuerzas sobrenaturales, sino por el mismo hombre como el ente exterminador. La muestra de CENTEX da cuenta de la distopía anárquica que la producción y el consumo exacerbado han producido en los espacios marinos, con una obra iluminadora del Taller de Esculturas de la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar, que muestra la relación del capitalismo productor de basura, el asesinato de las especies marinas y la alienación de la sociedad por causa de su propio desorden e inconsciencia.

Figuera y González señalan que el concepto “territorio” es “mucho más que una dimensión física, sino que equivale a un conjunto de significados que configura a los sujetos y sus relaciones y, en consecuencia, las formas en que estos habitan y comprenden el mundo” (2018: 49). Valparaíso, otrora un espacio imaginado por artistas y escritores, se ha convertido en un territorio que evidencia todas las consecuencias del capitalismo sin conciencia, cuyos habitantes originarios necesitan resignificarlo para sentir que es suyo. Esto se debe, en parte, a que en el año 2003 la ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad, lo que por un lado, como indica Fernanda Moraga, la convierte en una ciudad Museo y, por otro, en un imaginario de falsedades donde se legitima una ciudad “galería” o “vitrina” en desmedro de un Valparaíso más cotidiano, que es el de sus habitantes que lidian a diario con la pobreza y el abandono (2016: 43).

Desde el mar – testigo intemporal del territorio porteño – el visitante ya no mira los vestigios de la modernidad del siglo XIX ni la pobreza perenne de los cerros, sino que  su  visión tropieza con los contenedores del comercio marítimo que se apilan a lo largo del borde costero, símbolos inertes de la actividad económica frenética del puerto.  Y una vez ya en la ciudad, el visitante  encuentra un espacio que languidece, exterminado por las huellas del capitalismo (Figura 4).

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Figura 4, Vista del borde costero de Valparaíso

Ostria González señala que la ecocrítica es un nuevo enfoque de la relación de la literatura con el medio ambiente y el ser humano, para que este recupere la conexión con su entorno conjugando “el mundo exterior, mítico y sagrado de la naturaleza con la subjetividad y el mundo social” (2010:182). La muestra sobre el mar que hemos admirado en Valparaíso levanta una ecocrítica desde las artes visuales, provocando en el visitante conmoción y reflexión sobre la  problemática de la explotación de los recursos naturales desde las diferentes aristas: sociales, políticas, demográficas, geográficas, económicas, ecológicas y sociológicas. Lamentablemente, pareciera ser que la exposición no ha tenido suficiente publicidad y orientación hacia un público no preparado que necesita comprender los símbolos. Para nosotros como estudiantes de literatura, la muestra nos alentó a replantearnos las consecuencias de nuestra propia relación con el espacio marino y el territorio aledaño urbano. Pero también nos preguntamos ¿cuál es el aporte que desde la literatura y desde nuestra vida cotidiana podemos hacer para contrarrestar la distopía dentro de nuestro espacio? Pensamos que, como planteaba Walter Benjamín, la raíz del problema se sitúa en la pérdida de la experiencia por parte de un ser humano individualista, para quien el tiempo dejó de existir, restringiendo incluso el futuro a los límites de su propiedad y a la invasión sin vergüenza. Coincidimos plenamente con Tally Jr. y Battista en llamar antropoceno a una era que quizás es la decisiva para la existencia de la humanidad. Es necesario encontrar las fórmulas para que el hombre caiga en cuenta de que es uno más en la naturaleza y no el centro de ella.

[1]

Cuento El gato con botas, Charles Perrault.

 

BIBLIOGRAFÍA

Becerra, Eduardo. (2016). De la abundancia a la escasez: distopías latinoamericanas del Siglo XXI. Universidad Autónoma de Madrid. Cuadernos de Literatura 20(40): 262-275.

CENTEX. (2019). Catálogo de la Exposición “Marea: Arte y Espacio Marítimo”. Minisiterio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Valparaíso: Centex.

Figueroa, Ximena y González, Felipe. (2018). La literatura de Valparaíso: entre la desterritorialización y el extrañamiento. Alpha 46: 49-67.

García Gatica, J. (2001). Imagen urbana y discurso: “Valparaíso” y “La joya del Pacífico”. Notas Históricas y Geográficas, 303 – 318.

Moraga García, Fernanda. (2016). La ciudad como pretexto: Álbum de Valparaíso de Elvira Hernández. HYBRIS Ed. Especial. Valparaíso: la escritura de la ciudad. 7: 35-60.

Ostria González, Mauricio. (2010). Notas sobre Ecocrítica y Poesía Chilena. Universidad de Concepción. Atenea 502: 181-191.

Tally Jr., Robert y Battista Christine. (2016). Introduction: Ecocritical Geographies, geocritical ecologies, and the spaces of modernity. En. Ecocriticism and geocriticism. New York: Palgrave Macmillan.

 

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